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INDUSTRIA Y FREELANCE··5 min de lectura

Cómo presupuesto un proyecto web (y por qué no cobro por hora)

Mi proceso para dar un precio justo: qué evalúo, cómo calculo, y por qué el modelo de precio fijo le conviene más al cliente.

“¿Cuánto me sale un sitio web?” es la pregunta que más recibo. Y la respuesta nunca es un número suelto — es un proceso. No porque quiera complicarla, sino porque el mismo tipo de proyecto puede costar USD 200 o USD 2.000 dependiendo de detalles que solo se conocen preguntando.

Te cuento exactamente cómo llego al número.

Lo que necesito saber

Cuando alguien me escribe, le pido que me cuente tres cosas:

Qué necesita. No en términos técnicos — en términos de negocio. “Necesito que mis clientes puedan ver mis productos y comprar online” me dice más que “quiero un WooCommerce con Elementor”.

Qué tiene hoy. ¿Tiene dominio? ¿Tiene hosting? ¿Tiene un sitio viejo que hay que migrar o arranca de cero? ¿Tiene contenido listo (textos, fotos) o hay que armarlo?

Cuál es la urgencia. No es lo mismo “cuando puedas” que “necesito estar online en 10 días para una campaña”. La urgencia no cambia la calidad del trabajo, pero sí la logística y la disponibilidad.

Con esa información, puedo dar un estimado en el día. Sin reuniones, sin “te mando una propuesta formal la semana que viene”. Un mensaje con el alcance, el precio, y el plazo.

Cómo calculo el precio

Precio fijo, no por hora

Cobro por proyecto, no por hora. El motivo es simple: si cobro por hora, cuanto más eficiente soy, menos cobro. Eso castiga la experiencia y premia la lentitud.

Un sitio institucional me lleva hoy la mitad del tiempo que me llevaba hace 5 años. Pero el valor que entrego es mayor, no menor. Sé qué decisiones tomar, qué errores evitar, y qué configuraciones hacer de entrada. Ese conocimiento tiene un valor que un tarifa horaria no captura.

Para el cliente, el precio fijo tiene otra ventaja: sabés exactamente cuánto vas a pagar. No hay sorpresa de “tardamos 10 horas más de lo estimado”. El precio es el precio.

La estructura del cálculo

Cuando evalúo un proyecto, considero:

Complejidad del diseño. ¿Parte de un diseño existente o hay que diseñar de cero? ¿Cuántas páginas únicas tiene? ¿Tiene componentes interactivos (filtros, calculadoras, animaciones)?

Complejidad funcional. ¿Necesita eCommerce? ¿Login de usuarios? ¿Integración con sistemas externos (CRM, ERP, pasarela de pago)? ¿Formularios con lógica condicional?

Volumen de contenido. No es lo mismo un sitio de 5 páginas que uno de 50. No es lo mismo cargar 20 productos que cargar 2.000.

Infraestructura. ¿Necesita hosting? ¿Configuración de dominio y DNS? ¿SSL? ¿Emails corporativos?

Mantenimiento implícito. Algunas decisiones técnicas generan más o menos mantenimiento futuro. Si el proyecto requiere una solución que va a necesitar atención constante, eso se refleja en el presupuesto o se busca una alternativa más sostenible.

Lo que siempre incluyo

Sin importar el tamaño del proyecto, todo presupuesto mío incluye:

Estas cosas no son extras — son estándar. Si otro proveedor te cobra aparte por hacer que el sitio funcione en celulares, ese proveedor tiene un problema de ética profesional.

Por qué no negocio el precio

El precio que doy es el precio justo por el trabajo que incluye. No es un precio inflado esperando que regatees — es lo que corresponde.

Si el presupuesto no le cierra al cliente, hay dos caminos honestos:

Reducir el alcance. Si USD 800 es mucho, vemos qué funcionalidades son imprescindibles para la primera versión y cuáles pueden esperar. El sitio sale con lo esencial y después se amplía. El precio baja porque el trabajo es menor.

Buscar otro proveedor. Sin rencor. Si mi precio no encaja con tu presupuesto, te lo digo directamente y te deseo éxito con quien elijas. Prefiero perder un proyecto antes que bajar la calidad para encajar en un número.

Lo que no hago: bajar el precio sin bajar el alcance. Eso solo puede significar una cosa: trabajar apurado, cortar esquinas, y entregar algo de menor calidad. El cliente pierde, yo pierdo, y el proyecto se nota.

El proceso después del “dale”

  1. Cobro el 50% por adelantado
  2. Arranco el desarrollo
  3. Mando avances parciales para revisión (no desaparezco 3 semanas)
  4. Entrego la versión final para aprobación
  5. Cobro el 50% restante
  6. Publico el sitio
  7. Semana de soporte incluida

No hay contratos de 15 páginas. El presupuesto aceptado por WhatsApp o email, con el alcance detallado, es el acuerdo. Si algo cambia durante el proyecto (el cliente quiere agregar algo que no estaba), se cotiza aparte como adicional, se aprueba, y se suma.

Por qué no pido reuniones para presupuestar

Muchos proveedores te piden “una reunión para conocer el proyecto” antes de darte un número. Eso tiene dos problemas: te consume tiempo a vos, y le consume tiempo al proveedor — que muchas veces traslada ese costo al presupuesto.

Mi proceso es asincrónico: me escribís, me contás qué necesitás, te respondo con un presupuesto. Si hay dudas, las resolvemos por mensaje. Si el proyecto es complejo y realmente necesita una conversación más larga, la hacemos — pero no como requisito para darte un precio.

Respeto tu tiempo tanto como el mío.

¿Necesitás ayuda con algo de lo que hablo en este artículo?